martes, 28 de abril de 2009

San Juan - Argentina

Ahí estaban: dos viejos tortolitos, casi enamorados. Pero había un problema....
-Chiche, esto no es Bariloche
-¿Te parece Marta? Acá hay montaña.
-Pero, ¿y la nieve?

No, no estaban en Bariloche. Estaban en San Juan, perdidos en los Valles Bajos, cagados de calor, rezando por agua y nieve.
Cumplían 20 años de casados, de aguante y resignación. Quedaba un poco de amor pero había que hacer mucha fuerza.

-Pensar que el General caminó por estas tierras...- suspiró Chiche
Puede que el General Perón haya caminado por aquellos valles plagados de meseta desértica y plantas de mierda. Puede ser. Pero a Marta no le importaba. Marta quería volver a Bariloche, a recordar su luna de miel para festejar esos 20 años de tedio, paciencia y absurdo.

-Chiche, te pasaste con el auto....
-Te digo que no Marta, no. Yo seguí la ruta derechito... ¿cómo me voy a pasar?
-Qué sé yo... te pasaste con tantas cosas, te pasaste....
Era verdad. Chiche una vez se pasó con Marta. Cuándo tenían 17 años. Estaban en un asalto, escuchando a Sandro y Los de Fuego. Sonaba un lento y Chiche la sacó a bailar. Le contó un chiste tonto para que Marta se soltara. Su risita se había confundido con la voz de Sandro que ya pedía aire. Pasaron volando 30 segundos de silencio. Marta bajó la vista. "Es la mía" pensó Chiche. Y se pasó. Con el disimulo de un canguro epiléptico posó la mano en su traste.

-Marta, no pasa nada. Vamos a ver el mapa; vas a ver que no nos perdimos.
-Yo no me perdí Chiche... te perdiste vos!
-Qué poco me conoces, Martita....
Era poco probable que después de 20 años de matrimonio, dos hijos y un sin fin de des-aventuras no se conocieran. Chiche tenía delirio de proezas y fama de picaflor. Marta era una experta jardinera y fiel esposa. Lo único que tenían (tuvieron) en común fue un baile. Desde ese momento se enredaron en una vida peronista de librito. El trabajo, el casorio, los hijos, el trabajo, alguna mirada desviada, asados, vacaciones en Mar Del Plata, el bar y un copetín, los tejidos del año, mate y bizcochitos, el partido del domingo.

Y ahora, en su 20 aniversario de locura, de programa de ATC dominguero de la vida promedio del argentino promedio, quieren revivir aquella luna de miel. No pretenden recuperar la pasión ni tienen ganas de darse sorpresas. Sólo quieren sentirse un poco jóvenes. Ver si pueden acordarse de cómo era al principio. Confirmar si siempre fue así o si la combinación de peronismo y rutina les quemó los últimos cartuchos.

-No sé qué decirte Marta... es muy raro que me pierda, ¿viste? -mueve la cabeza de un lado a otro- Yo me conozco todo el país, Martita.
-No Chiche.. CHICHE... ¡Esto ya nos pasó! Hace como 20 años, ¿no te acordás?

Chiche se acordó. Hace 20 años, cuando se fueron de luna de miel, Chiche se perdió en la ruta y terminaron en San Juan, en un punto muy cercano al que estaban ahora. Una luz de confirmación, terror y abatimiento los arrasó para quemarles la memoria y reventarles las eperanzas. Chiche se acomodó los anteojos, miró el horizonte y suspiró. Marta se cruzó de brazos, se acercó a su esposo con dos pasitos torpes y negó con la cabeza.

Desde el principo, desde esa luna de miel hace 20 años, habían sido así: Chiche y Marta.

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